He vuelto para contaros la mayor tragedia vivida desde que he llegado a Milán: españoles, las clases han comenzado. Así que toca ponerse serio.
Después de tres semanas de curso el papeleo se amontona y los formularios a rellenar se me empiezan a mezclar con hojas para calcular el número de créditos, hacer las cuentas del primer mes y todas esas cosas que creí que nunca llegarían. Y esta es la pinta que tiene mi escritorio:
Jornadas de presentación para todos los Erasmus y las primeras clases con los nervios normales. Cuando esté más establecida os informaré de las asignaturas que me van a perseguir durante estos meses.
De momento poco más, amici. A nivel personal, informar de que POR FIN hemos conseguido un frigorífico para la habitación y estas eran las caras de felicidad de mi compi y mía:
Baci a tutti!
P.D. Mami, no te preocupes, que normalmente el escritorio o tengo así de limpito. ¡Muuá!